REFLEXIÓN DIFICULTADES DE LA PARTICIPACIÓN DE LAS FAMILIAS EN LAS ESCUELAS.
En la actualidad podemos encontrar diferentes agentes implicados en la educación, además de la escuela, los medios de comunicación y sobre todo la familia tienen una función de vital importancia en el proceso educativo de las personas.
A lo largo del tiempo, dichos factores han ido adquiriendo mayor importancia en lo que a educación se refiere. Ante estos cambios, considero que es necesario que la escuela se reinvente, para favorecer la colaboración entre ésta y las familias y para conseguir transmitir a los alumnos lo que pide la sociedad y facilitar su adaptación e inserción a ella.
No estamos descubriendo nada nuevo cuando afirmamos que la implicación de los padres en la educación y el contexto escolar de los hijos es fundamental para su formación y desarrollo.
Como bien sabemos, desde hace años, las AMPAS y otro tipo de asociaciones de padres y madres trabajan para mejorar la participación de las familias en la escuela, a través de la presencia en los Consejos Escolares y otros órganos de representatividad, ofreciendo formación e información. Pero, ¿es suficiente? ¿Cómo percibe la comunidad educativa la intervención por parte de los padres?
Pienso, que el problema es que la implicación de las familias en el entorno educativo de sus hijos es diferente según la familia y la etapa educativa. Por ejemplo, en la Educación Infantil y Primaria, las familias suelen participar en el Consejo escolar o la Asociación de Padres y Madres y asisten a reuniones más o menos periódicas con el tutor, sin embargo a medida que los hijos van creciendo, en etapas superiores como Secundaria o bachillerato, las familias delegan la responsabilidad de la educación al centro educativo, siendo menor el número de padres y madres que acuden a las tutorías o que buscan información personalizada en los tutores u orientadores.
Entonces, esto me hace plantearme la siguiente cuestión: ¿cómo logramos que esta coordinación entre familia y escuela se mantenga a lo largo del tiempo? Considero que la clave está en conocer las responsabilidades de cada uno, respetarse mutuamente y facilitar los puentes de colaboración para lograr el éxito educativo, ya que son numerosos los casos de familias que no cubren correctamente las necesidades educativas de sus hijos, sobre todo durante la escuela básica.
Creo que, la familia necesita reflexionar sobre sus pautas educativas y tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos e hijas. La realidad actual se le escapa, y esto repercute en la vida del niño y la niña, lo cual conlleva a su vez problemas escolares y familiares que surgen a diario: desinterés, falta de motivación, dependencia, bajo rendimiento, fracaso escolar, violencia, etc.
Por último, pienso, que los padres deben empezar por reconocer y asumir el grado de responsabilidad que tienen en la educación de sus hijos. Los centros deben facilitar la participación de las familias y los docentes han de propiciar la colaboración en la medida de lo posible. El éxito escolar es de todos, y la responsabilidad de conseguirlo también es de todos.
A lo largo del tiempo, dichos factores han ido adquiriendo mayor importancia en lo que a educación se refiere. Ante estos cambios, considero que es necesario que la escuela se reinvente, para favorecer la colaboración entre ésta y las familias y para conseguir transmitir a los alumnos lo que pide la sociedad y facilitar su adaptación e inserción a ella.
No estamos descubriendo nada nuevo cuando afirmamos que la implicación de los padres en la educación y el contexto escolar de los hijos es fundamental para su formación y desarrollo.
Como bien sabemos, desde hace años, las AMPAS y otro tipo de asociaciones de padres y madres trabajan para mejorar la participación de las familias en la escuela, a través de la presencia en los Consejos Escolares y otros órganos de representatividad, ofreciendo formación e información. Pero, ¿es suficiente? ¿Cómo percibe la comunidad educativa la intervención por parte de los padres?
Pienso, que el problema es que la implicación de las familias en el entorno educativo de sus hijos es diferente según la familia y la etapa educativa. Por ejemplo, en la Educación Infantil y Primaria, las familias suelen participar en el Consejo escolar o la Asociación de Padres y Madres y asisten a reuniones más o menos periódicas con el tutor, sin embargo a medida que los hijos van creciendo, en etapas superiores como Secundaria o bachillerato, las familias delegan la responsabilidad de la educación al centro educativo, siendo menor el número de padres y madres que acuden a las tutorías o que buscan información personalizada en los tutores u orientadores.
Entonces, esto me hace plantearme la siguiente cuestión: ¿cómo logramos que esta coordinación entre familia y escuela se mantenga a lo largo del tiempo? Considero que la clave está en conocer las responsabilidades de cada uno, respetarse mutuamente y facilitar los puentes de colaboración para lograr el éxito educativo, ya que son numerosos los casos de familias que no cubren correctamente las necesidades educativas de sus hijos, sobre todo durante la escuela básica.
Creo que, la familia necesita reflexionar sobre sus pautas educativas y tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos e hijas. La realidad actual se le escapa, y esto repercute en la vida del niño y la niña, lo cual conlleva a su vez problemas escolares y familiares que surgen a diario: desinterés, falta de motivación, dependencia, bajo rendimiento, fracaso escolar, violencia, etc.
Por último, pienso, que los padres deben empezar por reconocer y asumir el grado de responsabilidad que tienen en la educación de sus hijos. Los centros deben facilitar la participación de las familias y los docentes han de propiciar la colaboración en la medida de lo posible. El éxito escolar es de todos, y la responsabilidad de conseguirlo también es de todos.


